ZANZIBAR - Breve historia

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Image Esta isla atrajo durante largo tiempo la atención de diferentes pueblos. Los asirios, los egipcios, los fenicios; posteriormente, los portugueses, los holandeses y los británicos, todos ellos fueron desembarcando en sus costas en busca de nuevos mercados, aventuras y lugares que explorar. La historia del archipiélago de Zanzíbar es el resultado de este encuentro de culturas.

Parece que entre los que llegaron primero estaban los Shirazis de Persia, a quienes se debe el palacio más antiguo de Zanzíbar, la mezquita de Kimikazi (año 1107). Más tarde, empujadas por los vientos monzones, llegaron al archipiélago naves mercantes árabes y persas, cargadas de mercancías como perlas, tejidos y porcelanas chinas. A la vuelta, embarcaban caparazones de tortuga, ébano, marfil y especias.


Los Bantúes
La población bantú de la costa llegó, en los siglos III y IV, procedente de la zona cercana conocida hoy como Camerún. Sus miembros comerciaban con los árabes, al tiempo que iban desarrollando una cultura y una lengua propias, ésta con muchos términos árabes, y ambas denominadas suajili. Los frecuentes matrimonios mixtos, entre árabes y miembros de esta población, llevaron a éstos a adoptar, con el paso del tiempo, muchas de las tradiciones de aquéllos. Sin duda, la más importante de todas fue la religión islámica, cuyos adeptos representan el 90% de la población actual.

En el siglo VII, el pueblo suajili empezó a comerciar también con los persas. Entre las mercancías se encontraba oro, cuernos de rinoceronte, pieles de leopardo... y esclavos. Zanzíbar se convirtió en un importante centro mercantil y su poder fue creciendo durante varios siglos. Su decadencia llegó con los portugueses, en el s. XV, quienes sometieron a la población suajili y obtuvieron el libre acceso a Zanzíbar, para abastecerse de agua y comida.

El comercio de esclavos
Image La dominación portuguesa duró hasta finales del siglo XVII, es decir hasta cuando los omanitas lograron reconquistar la región. Omán se había convertido en una poderosa nación comercial, exportadora principalmente de dátiles. La mano de obra utilizada en sus vastas plantaciones era proporcionada por un número ingente de esclavos, cuya mayoría era africana (el Islam prohibía esclavizar a musulmanes). Hacia mediados del siglo XVIII fueron llegando holandeses en busca de esclavos para sus plantaciones de las Indias Orientales. En este período, Zanzíbar estaba bajo la dominación de la familia Busaidi. Para derrotar a los Mazrui (familia rival de los omaníes) de Mombasa, ciudad declarada independiente por Omán, y para mantener a los persas fuera de este Estado, el Sultán se dirigió a Gran Bretaña. En 1798 firmó con los ingleses un Tratado para el Comercio y la Navegación, con el que se defenderían los intereses británicos de la región y, sobre todo, se intentaría poner fin a la esclavitud. Este aspecto se reforzaría más tarde, a través del Tratado de Moresby (septiembre de 1822), en el que se declaraba ilegal la venta de esclavos a cualquier poder cristiano. El cumplimiento del acuerdo debía ser controlado por los Estados Unidos y Gran Bretaña, quienes enviaron cónsules a Zanzíbar. Sin embargo, las restricciones fueron ignoradas: se siguió vendiendo y comprando esclavos, asesinando y encarcelando africanos. Aunque ilegal, la esclavitud fue mantenida abiertamente hasta que los británicos se hicieron con el poder de la zona continental, tras la derrota de Alemania en la Primera guerra mundial.

La "Isla de las especias"
Zanzíbar y Pemba aprovecharon su clima tropical y la fertilidad de sus suelos para introducir la cultivación de clavo de clavero. Hacia la mitad del siglo XIX Zanzíbar ya era el productor de clavo de clavero más importante del mundo. Progresivamente se fueron introduciendo en la isla otros tipos de especias: pimienta, jengibre, comino, cardamomo, canela; por lo que a Zanzíbar se la empezó a llamar "Isla de las especias". El país se enriqueció gracias al mercado de esclavos, marfil y especias, y se convirtió rápidamente en uno de los puntos importantes del mercado mundial.

Exploraciones y aventuras
Image La situación geográfica de Zanzíbar llevó a muchos europeos a elegir la isla como punto de partida para sus expediciones. A pesar de los peligros que los territorios sin explorar les reservaban, no fueron pocos los que se aventuraron en esta tierra entonces desconocida. Entre ellos, el misionero alemán Johann Krapf, primer europeo en ver el monte Kenya, y su colega y compatriota Johann Rebbman, primer europeo en ver el Kilimanjaro; los ingleses Richard Francis Burton y John Hanning Speke, quienes condujeron la expedición de la Sociedad Geográfica Real Británica en áfrica Oriental, en busca del nacimiento del Nilo; y el misionero escocés David Livingstone, quien planificó y empezó en Zanzíbar su famosa expedición.


Riqueza en Zanzíbar
El comercio de especias acrecentó sensiblemente la prosperidad del país. Todavía se percibe en la belleza de los palacios y casas más características de Stone Town la extravagancia de los Sultanes. En 1883, el sultán Barghash, intentando emular la opulencia de los palacios hindúes, encargó la construcción del Beit el-Ajaib, la "Casa de las Maravillas" ("House of Wonders"), que además fue el primer palacio de Zanzíbar en disponer de luz eléctrica. Barghash introdujo otras innovaciones, como, por ejemplo, el primer sistema de agua potable, luces eléctricas en la vía pública, nuevas carreteras y un cuerpo de policía. En 1911, el sultán Khalifa Bin Harab llevó a cabo importantes reformas políticas, que incrementaron la representación popular.

Zanzíbar en el siglo XX
Image En los últimos años del s. XIX, Zanzíbar pasó a ser un protectorado británico, por lo que progresivamente su relación con los británicos fue creciendo. Durante la Primera guerra mundial, un gran número de africanos fue enviado al frente, tanto por parte de los ingleses como por parte de los alemanes, pero Zanzíbar nunca llegó a ser territorio de guerra, excepto en una ocasión: el hundimiento de la nave británica Pegasus por parte de la alemana Königsberg, en el puerto de Stone Town. Las tumbas de los marineros muertos en esa ocasión pueden visitarse en Grave Island (Isla de Chapwani), cuyo nombre deriva precisamente de aquel trágico suceso (grave: tumba).

Zanzíbar siguió estando bajo dominio británico también durante la Segunda guerra mundial, pero no tuvo lugar ninguna acción militar en su territorio. Terminada la guerra, se fue permitiendo que miembros de la población local fueran accediendo al Gobierno de Zanzíbar y, en 1960, se promulgó una nueva Constitución. En 1963, Gran Bretaña se dio cuenta de que el reconocimiento de los derechos de todos los habitantes de Zanzíbar era inevitable, por lo que se garantizó el autogobierno.

A finales de ese mismo año, Zanzíbar se convirtió en un sultanato independiente, miembro de la Commonwealth (10 de diciembre de 1963). Pocos días más tarde, entró a formar parte de las Naciones Unidas, pero, transcurrido un año, el nuevo Gobierno fue derrocado por una revolución, que se concluyó con el Acto de Unión firmado por Zanzíbar y Tanganica (independiente desde 1961), en el que se fundaba la República de Tanzania. A pesar de la unión, Zanzíbar siguió manteniendo una cierta independencia respecto de Tanzania, y actualmente es un territorio semiautónomo.

La introducción de cultivos de algas marinas ha conllevado importantes cambios económicos y, en la actualidad, representa una de las fuentes de riqueza más importantes, junto con el mercado de las especias. También el turismo se ha convertido en un importante sector para la economía del país, aunque no tan importante como el del resto de industrias. Se calcula que los 90000 turistas que desembarcan anualmente en la isla representan el 15% del PIB.